Category Archives: Teleasistencia para mayores

Tecnología al servicio de la tercera edad

Con frecuencia, escuchamos hablar de los problemas que la gente de la tercera edad tiene para adaptarse a esta sociedad tan tecnológica. Pero, por una vez, podemos hablar de tecnología que está al servicio, precisamente, de estas personas de edad avanzada, ayudándoles para que su día a día sea más fácil y puedan mantener su autonomía durante más tiempo.

Vamos a hablar del reloj para ancianos con alarma en caso de caída. Se trata de un reloj muy similar a cualquier reloj inteligente, pero con un funcionamiento adaptado a los mayores. Solo tienen que llevarlo puesto y en caso de que se caigan, se activa una alarma. Esto hace que entren en funcionamiento protocolos que, de ser necesario, enviarán ayuda médica a la persona con gran rapidez.

Tal vez, estéis pensando que eso mismo lo hacen los botones de ayuda de los ayuntamientos o de algunas organizaciones. Pero la ventaja de estos relojes para la tercera edad es que cuentan con una tarjeta SIM, por lo que tienen localizador y, además, internet. Esto hace que, al contrario que los botones tradicionales, funcionen también fuera de casa. Si la persona se cae en la calle, a través del reloj se le llamará para preguntarle si todo está bien. Si ha sido una pequeña caída sin importancia y la persona puede contestar, todo continuará sin problemas, pero si la persona no contesta o pide ayuda, se le enviará rápidamente esta ayuda gracias a que estará geolocalizada a través del reloj. 

No solo la empresa que se ocupa del servicio sabrá en donde está la persona en cada momento, si es necesario. También puede tener esta información la familia, gracias a una App en la que pueden consultar en tiempo real en dónde está esa persona. Por supuesto, el acceso a la App solo es para las personas autorizadas, por lo que el mayor siempre tendrá el control sobre su vida y sus datos serán tratados con la discreción necesaria.

Estos relojes cuentan a mayores con otras opciones, como la de controlar las constantes vitales o poder realizar una llamada pulsando solo un botón en caso de emergencia. Por ejemplo, si la persona sale a dar un paseo y se desorienta, podrá llamar pidiendo ayuda y se le dará rápidamente, por lo que siempre tendrá a mano un recurso fácil de utilizar y que no se le quedará en casa porque se lleva puesto.

La teleasistencia, un aliado para el cuidador de personas mayores

Los cuidadores de personas mayores soportan un estrés elevado en su día a día, ya sea profesionalmente o en calidad de simples familiares o amigos. Entre las causas de este fenómeno, destacan la sobrecarga de trabajo o la dedicación a tiempo completo. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) reveló que cuatro de cada diez cuidadores presentan síntomas de ansiedad y frustración. Afortunadamente para ellos, la introducción del reloj durcal y otros avances en teleasistencia promete cambiar la difícil situación del sector sociosanitario a domicilio.

Con el uso generalizado de los colgantes, teléfonos y otros dispositivos de teleasistencia, los mayores de sesenta y cinco años han mejorado su grado de autonomía y seguridad en entornos domésticos, reduciendo además su dependencia de terceros. Indirectamente, esta tecnología está contribuyendo a liberar de cargas y estrés a miles de cuidadores en España.

Gracias a la teleasistencia, las personas encargadas del cuidado de ancianos no tienen por qué permanecer a su lado las veinticuatro horas del día. Peligros como la sobre medicación accidental o los tropiezos en el baño pueden minimizarse con ayuda de estos productos, equipados con detectores de caída, botones SOS y localizadores GPS.

El incremento de la seguridad doméstica motiva que la atención constante de cuidadores y familiares sea menos necesaria. Con ello, se reduce la vigilancia continua por las dudas e incertidumbres sobre el estado de salud del paciente. A medio y largo plazo, esta menor dependencia repercute en la calidad de vida de los profesionales del sector sociosanitario.

Por otra parte, el rol de los cuidadores no se limita a velar por el bienestar y la protección del anciano. El acompañamiento y apoyo social forman parte de sus funciones, y los avances en teleasistencia les permiten desempeñar este cometido sin estar físicamente en el entorno de los pacientes mayores.

Un pequeño pulso que salva grandes momentos

La primera vez que vi un reloj personas mayores caidas fue cuando mi tío Pepe se empeñó en seguir viviendo solo tras un susto que nos tuvo a todos en vilo. Había tropezado en el garaje, y aunque salió ileso, la idea de que pudiera pasar algo peor me rondaba la cabeza como un mosquito en verano. Estos relojes, que parecen un accesorio normal pero esconden un sistema de detección de caídas, son como un guardián silencioso que te da paz mientras ellos, los de la generación de oro, siguen haciendo su vida sin sentirse vigilados. Mi experiencia con esta tecnología me ha enseñado que no solo salva momentos críticos, sino que regala independencia, y eso, para alguien como mi tío, es tan valioso como el aire que respira.

La tecnología detrás de estos relojes es de esas cosas que te hacen maravillarte con lo lejos que hemos llegado. Llevan acelerómetros y giroscopios, palabras que suenan a nave espacial pero que en realidad son sensores que detectan cambios bruscos en el movimiento; si mi tío se cae, el reloj lo sabe antes que él mismo y envía una alerta automática a un centro de atención o a mi móvil, dependiendo de cómo lo configuremos. Algunos modelos, como el que le compramos, tienen un botón de emergencia que puede pulsar si se siente mal, y hasta un GPS que me dice dónde está si decide salir a pasear y se desorienta. Lo probamos una tarde, simulando una caída en el salón –con él riéndose de mi dramatismo–, y en menos de un minuto ya tenía a una operadora preguntándome si todo estaba bien; la rapidez me dejó boquiabierto.

Los beneficios para la independencia diaria son lo que más me emociona, porque mi tío es de esos que no quiere ni oír hablar de residencias ni de mudarse con nosotros. Con su reloj personas mayores caídas, sigue regando el huerto, viendo el fútbol con los amigos y cocinando sus guisos sin que yo tenga que estar llamándolo cada hora para asegurarme de que respira. Mi prima Marta, que vive más cerca, dice que desde que lo tiene duerme mejor, porque sabe que si pasa algo, el reloj actúa como un superhéroe discreto. Es una libertad con red de seguridad, algo que le permite mantener su rutina sin sentir que ha perdido el control de su vida, y verlo tan tranquilo me hace pensar que hemos dado en el clavo.

Elegir el modelo adecuado fue como buscar el santo grial, pero con un poco de paciencia lo conseguimos. Me tiré horas mirando opciones, comparando funciones y leyendo opiniones, porque no todos los relojes son iguales ni todas las necesidades tampoco. El de mi tío lo pillamos con batería larga, porque él se olvida de cargarlo como se olvida de dónde deja las gafas, y con un diseño simple, nada de pantallas complicadas que lo hagan renegar. Otros tienen extras como medir el pulso o recordatorios de medicación, que me tenté a coger para mi madre, pero al final nos quedamos con lo básico: detección de caídas y un botón que no parezca un rompecabezas. Mi consejo es hablar con el usuario y probarlo antes, porque lo que funciona para uno puede ser un lío para otro.

Cada vez que veo a mi tío con su reloj, moviéndose por la casa con esa energía suya que no decae, siento que hemos ganado una batalla pequeña pero importante. Es un pulso que late en su muñeca y que nos conecta a todos, un recordatorio de que la tecnología puede ser más que cables y chips: puede ser un puente para seguir viviendo a tope. Así, entre sus bromas y sus historias, este cacharro sigue salvando momentos que valen oro.