Cómo fondear en la ría de Vigo con una embarcación privada

Explorar la ría de Vigo a bordo de un velero u otra embarcación de recreo es toda una experiencia. En estas costas pueden avistarse barcos con multitud de banderas que demuestran el atractivo de este refugio natural para el turismo nacional y extranjero. Antes de fondear en la ensenada de Barra o en las cercanías de Rande, es recomendable consultar la normativa local, a fin de evitar multas de entre quinientos a sesenta mil euros. Así, según la información islas Cíes disponible, la obtención de autorizaciones especiales es una prioridad.

En el Parque Nacional de las Islas Atlánticas —al que pertenecen las islas Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada—, la Xunta de Galicia exige dos permisos diferentes: el de fondeo y el de navegación, los cuales autorizan a recorrer y permanecer en este espacio protegido. Para desembarcar y recorrer a pie cualquiera de estos archipiélagos, es preciso obtener también un permiso de acceso.

Cabe destacar que no todo el espacio marítimo que rodea a las Cíes es fondeable. Solo está permitida frente a las playas de Rodas y Nosa Señora y en las orillas de San Martiño o Isla Sur.

En cambio, los fondeaderos habilitados en el resto de la ría pueden utilizarse sin autorización específica. Los responsables de la embarcación de recreo deben atenerse a la normativa de la Capitanía Marítima y la Autoridad Portuaria de Vigo y evitar las áreas prohibidas (accesos al puerto, bateas de mejillón, cercanías de los astilleros, etcétera).

El objetivo de estas restricciones es proteger las especies y hábitats marinos de Vigo. Por ejemplo, las praderas de Posidonia son vulnerables al arrastre de las anclas (garreo) por el fondo marino. El límite de fondeos diarios reduce, además, la presión humana sobre este frágil entorno y mejora el control del tráfico marítimo y la prevención de accidentes.